lunes, noviembre 15, 2004

Vida etílica: Cena de empresa

Todavía no me lo he comprado, pero leí en La cárcel de papel que el manga Vidas Etílicas trata de borracheras (yo creo que sí que leí la reseña que hacían los de Ivrea, pero no me enteré de eso... ¬¬), pues a partir de ahora a contar las borracheras. La última fue:
El jueves pasado, cena de empresa por navidad (¿por navidad y se hace el once de noviembre? sí, de verdad. Dijeron que en diciembre no se podía proque había mucho trabajo y que era mejor ahora). Fuimos a cenar a un restaurante en plan muy chic, aunque la carta tenía casi más vinos que platos. El vino, un Marqués de Cáceres reserva no me gustó nada, pero en los postres sacaron botellitas de licores para tomar chupitos: pacharán, orujo blanco, orujo de hierbas, crema de orujo blanco y crema de orujo de hierbas (que por cierto, la idea es muy mona pero me parece muy asquerosa, porque seguro que rellenan las botellas con lo que la gente no bebe. No tiene que estar malo, pero la idea de que te sirvan algo que ya han servido me parece muy poco higiénica). Bueno, pues me tomé un chupito de pacharán y otros dos de cremas.

Luego fuimos a un bar cercano y pusimos bote. En este punto yo no hubiera bebido más, pero una ocasión era una ocasión, y me tomé dos cubatas de Smirnoff con limón.

Resumiendo un poco, se acabó lo que se daba, y volví a casa, me acosté no sé ni como (últimamente no me acuerdo de lo que he hecho hace cinco minutos) y a las siete (me dijo mi madre que eran) me despierto con ganas de vomitar, voy al baño y zas. Lo malo es que mi madre estaba despierta y me pilló. ¡Qué vergüenzaaaaa! Y vaya manera de vomitar, parecía sacado de una película.

Al día siguiente (o más bien, unas horas después), yo no podía salir de la cama. Me dolía todo. Hasta que no tuve que ir a trabajar no me levanté.

Pero lo más importante de todo: me lo pasé muy bien. ¿Cuándo hacemos la próxima?

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