Otra vez...
Mi hermano estropeó el ordenador sin remedio posible y tuve que formatearlo perdiendo algunas cosas valiosas. Bueno, todavía no he intalado todos los programas, como el messenger que no se deja el muy perro.
Esta semana ha sido algo extraña. He empezado las vacaciones, pero me he puesto a estudiar de tal modo que me he olvidado que trabajaba, y me gustaría seguir olvidándolo. Los exámenes siguen su curso, no sé qué tal estarán saliendo, epsero quitarme bastantes partes.
El martes fue el cumpleaños de una compañera de trabajo y me invitó a cenar con el resto de compas. Fue bastante caótico, porque cenamos muy tarde, algunos ya se habían tenido que ir, pero fue muy divertido. Esta tarde le he comprado el regalo, tanto tiempo pensándolo para acabar comprando una camiseta (lo que tenía pensado desde un principio, parece cutre, pero es de una marca especial y bastante cara) que por suerte le ha gustado y le sienta bien (menos mal...). Esto de los cumpleaños es lo que tiene, que te meten en unos compromisos...
Por lo demás, todo como siempre. Estoy haciendo algunas lecturas interesantes y planes para mis vacaciones post-exámenes, así como para el verano y el otoño. he decidido que el próximo curso iré a la escuela de idiomas por la noche, como al principio porque por la tarde no van más que niñatos y parezco el abuelo y las clases son un horror. Eso implica abandonar el trabajo, pero no me importa. Han despedido a una compañera y ahora las cosas no son iguales. Y como cada vez que pasan estas cosas, yo siento mi carta de despido sobrevolando mi cabeza. Supongo que como las veces anteriores no es más que paranoias mías, pero a veces las cosas son tan raras y rancias. Hay que hacer un cambio ya.
Quiero raparme un poquillo.


0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio