viernes, agosto 19, 2005

Mangas que molan

Sin orden particular, he aquí los mangas que me tienen hechizado últimamente:

Global Garden: Ruika sobrevivió a un accidente en el que murió su hermano, pero su madre piensa que fue al revés y ella, por hacerle el favor a la loca de su madre, se hace pasar por él hasta que aparece Hikaru, quien asegura que ella Verdandi, la diosa que podrá salvar al árbol de la vida. La trama parte un planteamiento histórico con la figura de Einstein y su arrepentimiento por haber ayudado a crear la bomba atómica, unido a toques de mitología nórdica, personajes intrigantes (Ruika y su capacidad de ser chico o chica, Robin y su mudez...) y ese toque romántico escapista de la relación de Hikary y Ruika. Y eso que la chicha de la historia no ha comenzado.

Moonlight Mile: Ciencia ficción con moraleja y toques picantes. La trama avanza lentamente en forma de historias independientes (por el momento autoconclusivas en cada tomo). Todo parece muy real, en el estilo de Patlabor, nada de ñoñeces adolescentes.

 

Inu-yasha: Me encanta. La trama en sí es muy típica, la historia de toda la vida de la búsqueda de un misterioso y poderoso objeto que hay que conseguir antes que el mal de turno mientras al protagonista se le van uniendo poderosos aliados que luego sólo son el calentamiento del combate para que el prota pueda lucirse al final. Pero el auténtico intríngulis de la serie está en el triángulo amoroso que se desarrolla entre Inu-yasha, Kagome y Kikyô, porque claro, la pobre Kagome no sabe si Inu-yasha se interesa por ella por ella misma o porque se parezca tanto a Kikyô, ultramagnificada al estar muerta. Ésta trama ya la usó Takahashi en Maisson Ikoku, pero aquí la muerta no está tan muerta...

Midori: Chico macarra y con llagas en la mano tiene que convivir con chica inocente y buenorra, pero en éste caso, ¡que pasa a ser su mano! Muy divertido, sobretodo por los personajes secundarios que tienen cada locura. Ahora (todavía no he podido comprar el séptimo tomo) está más interesante porque los protagonistas no saben cómo será su relación si Midori vuelve a su cuerpo.

No me lo digas con flores: El manga de situaciones típico-tópicas del shojo por excelencia. En los veintiocho tomos que van ya los protas se han peleado, han discutido, se han robado besos, han salido como novios por un tiempo para probar, han vivido solos, se han perdido, se han quedado encerrados en un ascensor, alguien se ha metido en su relación, se han enfrentado a triángulos amorosos, han hecho amistad con casi todos sus enemigos, se han preocupado por las relaciones sentimentales de sus amigos... Y más cosas todavía. Y sólo faltan ocho tomos. La verdad es que la periodicidad que tiene Planeta con esta serie está muy bien, porque con lo larga que es, sacar un tomo al mes hubiera sido un suicidio. Yo sé que seguramente no vuelva a leer este manga, pero la primera lectura es como un culebrón de sobremesa.

Maisson Ikoku: El séptimo tomo tampoco lo he podido comprar aún y estoy con la intriga de saber qué pasa ahora que parece que la última pretendiente de Godai se ha calmado, y eso que Kyoko y Godai todavía no salen oficialmente, porque claro, Kyoko está viuda y un marido muerto es un marido muerto. Lo mejor de todo los inquilinos del Ikoku. Se salen.

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