Mangas que molan
Sin orden particular, he aquí los mangas que me tienen hechizado últimamente:
Global Garden: Ruika sobrevivió a un accidente en el que murió su hermano, pero su madre piensa que fue al revés y ella, por hacerle el favor a la loca de su madre, se hace pasar por él hasta que aparece Hikaru, quien asegura que ella Verdandi, la diosa que podrá salvar al árbol de la vida. La trama parte un planteamiento histórico con la figura de Einstein y su arrepentimiento por haber ayudado a crear la bomba atómica, unido a toques de mitología nórdica, personajes intrigantes (Ruika y su capacidad de ser chico o chica, Robin y su mudez...) y ese toque romántico escapista de la relación de Hikary y Ruika. Y eso que la chicha de la historia no ha comenzado.
Moonlight Mile: Ciencia ficción con moraleja y toques picantes. La trama avanza lentamente en forma de historias independientes (por el momento autoconclusivas en cada tomo). Todo parece muy real, en el estilo de Patlabor, nada de ñoñeces adolescentes.
Inu-yasha:
Me encanta. La trama en sí es muy típica, la historia de toda la vida de
la búsqueda de un misterioso y poderoso objeto que hay que conseguir antes que
el mal de turno mientras al protagonista se le van uniendo poderosos aliados que
luego sólo son el calentamiento del combate para que el prota pueda lucirse al
final. Pero el auténtico intríngulis de la serie está en el triángulo
amoroso que se desarrolla entre Inu-yasha, Kagome y Kikyô, porque claro, la
pobre Kagome no sabe si Inu-yasha se interesa por ella por ella misma o porque
se parezca tanto a Kikyô, ultramagnificada al estar muerta. Ésta trama ya la
usó Takahashi en Maisson Ikoku, pero aquí la muerta no está tan muerta...
Midori:
Chico macarra y con llagas en la mano tiene que convivir con chica inocente y
buenorra, pero en éste caso, ¡que pasa a ser su mano! Muy divertido, sobretodo
por los personajes secundarios que tienen cada locura. Ahora (todavía no he
podido comprar el séptimo tomo) está más interesante porque los protagonistas
no saben cómo será su relación si Midori vuelve a su cuerpo.
No
me lo digas con flores: El manga de situaciones típico-tópicas del shojo
por excelencia. En los veintiocho tomos que van ya los protas se han peleado,
han discutido, se han robado besos, han salido como novios por un tiempo para
probar, han vivido solos, se han perdido, se han quedado encerrados en un
ascensor, alguien se ha metido en su relación, se han enfrentado a triángulos
amorosos, han hecho amistad con casi todos sus enemigos, se han preocupado por
las relaciones sentimentales de sus amigos... Y más cosas todavía. Y sólo
faltan ocho tomos. La verdad es que la periodicidad que tiene Planeta con esta
serie está muy bien, porque con lo larga que es, sacar un tomo al mes hubiera
sido un suicidio. Yo sé que seguramente no vuelva a leer este manga, pero la
primera lectura es como un culebrón de sobremesa.
Maisson
Ikoku: El séptimo tomo tampoco lo he podido comprar aún y estoy con la
intriga de saber qué pasa ahora que parece que la última pretendiente de Godai
se ha calmado, y eso que Kyoko y Godai todavía no salen oficialmente, porque
claro, Kyoko está viuda y un marido muerto es un marido muerto. Lo mejor de
todo los inquilinos del Ikoku. Se salen.


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