Momento paranoia
Resulta que el domingo el agua corriente de toda la ciudad se contaminó por un vertido (aunque esto a mí me parece muy raro), y sabía muy mal, dando lugar a todo tipo de rumores: que si el agua no era potable, que si no se podía beber, que si no te podías duchar con ella, en fins, de todo.
El lunes por la mañana dijeron por la radio que el agua no era apta para el consumo y todo el mundo a comprar agua, y me tocó a mí. Mi padre me dijo que comprara un par de garrafas de cinco litros, pero yo pensaba coger tres, por si acaso. Fui al Sabeco y no quedaba nada, así que me dije: "Al Eroski, que allí nunca hay nadie". Pues no, había mucho carrtios dirigiéndose hacia el pasillo de bebidas, poero allí sí que quedaba agua, un palé que no dejaron colocar a la repositora y de donde cogí garrafas como pude. Me pusieron tan nervioso que acabé cogiendo seis, y aún así me quedé con la sensación de haber comprado poca, porque la gente se llevaba carros llenos. Luego no podía con ello, y tuve que dejar dos en una taquilla y hacer dos viajes, pero dio igual, al día siguiente me dolían los brazos una pasada.


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